Todo podría resumirse en el par hexaedro & octaedro, el primero representa estabilidad, a la tierra; el segundo es el aire inestable. Dos figuras que se contienen mutuamente hacia dentro y hacia fuera infinitamente.
Esta paradoja encierra la condición existencial de nuestro universo, así como existe arriba, existe abajo… lo bueno, malo, cielo, infierno, lleno, vacío, etc; los extremos de una misma línea que sólo existe en la tridimensión.
Su construcción nace de una ley natural: «puntos medios», ahí reside el secreto de su divinidad geométrica.







Fotografía: Fernanda Arias